domingo, 18 de abril de 2010

En la suite dieciseis lo que empieza no termina. Del mini bar al edén y en muy mala compañía. Era ese sabor en tu piel a azufre revuelto con miel. Así que me llené de coraje y me fui a caminar por el lado salvaje. Pensé "no me mires así", ya sé lo que quieres de mí; que no hay que ser vidente aquí. Para un mal como tú no hay cuerpo que aguante. Lo hecho está hecho, volví a tropezar con la misma piedra que hubo siempre. Se siente tan bien todo lo que hace mal, y contigo nunca es suficiente. Cómo fue que pasó esa noche impaciente. Fueron a llamar de la recepción cuando se quejaban de la diecisiete. No puede ser nada normal acabar eligiendo tan mal. En materia de hombres soy toda una experta siempre en repetir mis errores. No hay ceguera peor que no querer mirar, cuando te guardabas el anillo dentro del bolsillo y dejarlo pasar. Nunca me sentí tan fuera de lugar, nunca tanto se escapó de mi control. Pero todo en este mundo es temporal, lo eres tú y lo soy yo.
Se siente tan bien todo lo que hace mal.

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